¿Cuál es la dieta poco conocida que ayuda a reducir el colesterol y protege el corazón?

Un metaanálisis y un estudio de seguimiento a largo plazo recomiendan prestar atención a combinaciones y hábitos respaldados por estudios recientes. Cómo adoptar cambios sostenibles y beneficiosos sin recurrir a soluciones extremas
General17/12/2025RedacciónRedacción
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A principios de la década de 2000, un equipo de investigadores liderado por David Jenkins, profesor de ciencias nutricionales de la Universidad de Toronto, comenzó a replantear el enfoque tradicional para el control del colesterol alto.

Surgió así la dieta portafolio (“portfolio diet”), una propuesta alimentaria basada en la evidencia que ha resurgido en el interés popular debido al auge de las dietas de origen vegetal y los crecientes estudios sobre sus beneficios. Su creación responde a una pregunta clave: ¿podrían ciertos alimentos, reconocidos individualmente por sus efectos reductores del colesterol cuando se combinan de forma habitual, producir un efecto aditivo?

“El Dr. Jenkins la desarrolló porque quería comprobar si los alimentos de la dieta tienen un efecto aditivo en la reducción del colesterol cuando se consumen juntos”, explica Laura Chiavaroli, profesora adjunta en la Universidad de Toronto que formó parte de este equipo.

La primera validación de la dieta portafolio provino de un estudio realizado en 2003, donde Jenkins y su equipo analizaron la respuesta de personas con colesterol alto tras incorporar el plan alimentario durante cuatro semanas.

Los resultados fueron contundentes: quienes siguieron la dieta redujeron hasta un 35% sus niveles de colesterol LDL, conocido como “colesterol malo” y principal factor de riesgo para enfermedades cardíacas. De hecho, otro estudio del mismo año encontró que este enfoque alimentario era casi tan efectivo como una estatina para disminuir el colesterol LDL tras un mes de seguimiento.

Más de dos décadas después, la robustez de la evidencia científica sigue creciendo. Un metaanálisis de 2018, basado en siete estudios y 439 participantes, confirmó reducciones significativas en colesterol LDL, apolipoproteína B, colesterol total, triglicéridos y presión arterial, además de disminuir el riesgo a diez años de sufrir enfermedad cardiovascular.

Por su parte, una investigación de BMC Medicine publicada en 2025 que siguió a 14,835 adultos durante 22 años, halló que quienes se apegaban con mayor fidelidad a la dieta portafolio tenían un 16% menos de riesgo de morir por enfermedad cardiovascular y un 14% menos de morir de manera prematura por cualquier causa.

La estructura de la dieta portafolio está diseñada para que cada recomendación alimentaria se convierta en una herramienta práctica. Los cinco pilares y las cantidades sugeridas por la pauta son:

Frutos secos y semillas (incluye mantequillas vegetales)— 45 gramos diarios

Proteínas vegetales (leche de soya, tofu, tempeh, legumbres, hamburguesas vegetarianas)— 50 gramos diarios

Alimentos ricos en fibra viscosa (avena, cebada, manzanas, bayas, caquis, okra, berenjena, semillas de chía, suplementos de psyllium)— 20 gramos diarios

Esteroles vegetales (presentes en frutos secos, soya, guisantes, aceite de canola y productos fortificados)— 2 gramos diarios

Grasas monoinsaturadas (aceite de oliva virgen extra, aceite de canola, aceites de girasol y cártamo, aguacate)— 45 gramos diarios

Esta dieta debe su nombre al formato tipo “cartera de negocios”, donde se puede elegir de entre diferentes componentes según preferencias y necesidades personales. “Recibió su nombre porque es como una especie de cartera de negocios: puedes elegir los componentes que te gustan”, aclara Andrea Glenn, nutricionista titulada y profesora adjunta de nutrición en la Universidad de Nueva York.

Lejos de ser restrictiva, la dieta portafolio no prohíbe ningún alimento y pone el énfasis en qué añadir en lugar de en qué eliminar. Así, desplaza de manera natural opciones menos saludables al priorizar aquellas de origen vegetal. Para muchos, el desafío principal radica en alcanzar los objetivos diarios, por ejemplo, consumir 50 gramos de proteína vegetal (con un peso considerable de proteína de soja), tarea que incluso para los seguidores de dietas vegetales puede ser exigente.

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