

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue recibido con silbidos y muestras de desaprobación durante su asistencia al tercer encuentro de las Finales de la NBA, disputado el lunes en el Madison Square Garden.
El mandatario acudió al estadio por invitación de James Dolan, propietario de los Knicks de Nueva York, y se convirtió en el primer jefe de Estado estadounidense en presenciar una definición de la NBA desde las tribunas.
La reacción del público se produjo cuando la imagen de Trump apareció en las pantallas gigantes del recinto durante la interpretación del himno nacional. Desde su palco, protegido con paneles de seguridad, el republicano respondió con una sonrisa ante los abucheos de los aficionados.
El partido marcó además el regreso de una final de la NBA al Madison Square Garden por primera vez desde 1999. El evento se desarrolló apenas un día después de un episodio violento ocurrido en la estación Penn, ubicada debajo del estadio, donde seis personas resultaron heridas en un ataque con arma blanca.
Debido a la presencia del mandatario, se implementó un importante operativo de seguridad que incluyó restricciones y cortes en los alrededores del estadio, situado en el corazón de Manhattan.
Como si la reacción inicial del público no hubiera sido suficiente, las cámaras de televisión captaron a Trump aparentemente adormecido durante algunos pasajes del encuentro. Las imágenes se viralizaron rápidamente y dieron lugar a numerosas críticas, comentarios y bromas en las redes sociales.





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